La sabiduría y perder el tiempo en tiempos del coronavirus

La sabiduría y perder el tiempo en tiempos del coronavirus

Hoy voy a hablaros del tiempo y de la sabiduría.

Hace una semana os hablé del estrés de las tareas en tiempos del cólera…virus

¿Perder el tiempo? Los que me seguís hace tiempo, ya sabéis que dejé de llamar “perder” el tiempo para reinventarlo como  “invertir” tiempo. Sabéis que, además, es mi forma de trabajar en el instituto, con una población faltita de cariño muchas veces; faltita de familia, otras; faltita de todo, algunas veces; o simplemente necesitada de tiempo, de dedicación, de que alguien les atienda, les entienda e invierta el tiempo en ellos.

Aunque esté relacionado con el sistema educativo, hoy voy a hablaros de la sabiduría.

Hay mucha gente que cree que es súper importante seguir con todo el proceso educativo para no perder el tiempo. Así que, quizás, debamos someter a nuestro alumnado a un ritmo voraz, porque si perdemos el tiempo, si lo pierden ellos, vamos a

mujer apesadumbrada por el tiempo

retroceder en la vida, los niños no cumplirán sus objetivos ni con su cometido,

suspenderán, repetirán curso, morirán hacinados muertos de hambre debajo de un puente… porque no estudiaron a un ritmo vertiginoso durante un tiempo: los tiempos del coronavirus. La generación del coronavirus.

 

Si esto hubiera pasado hace un siglo (que pasó) o hace 30 años… ¿hubiéramos teletrabajado? ¿Hubiéramos perdido el tiempo? Es verdad que nosotros no somos los mismos que hace 30 años, ni el mundo, ni el entorno. Pero, de fondo, muy de fondo, el ser humano no ha cambiado mucho.

A ver, ¿qué edad tiene el planeta? ¿Cuántas personas han pasado por el planeta y en cuantísimos años? No creo que unas semanas, unos meses de confinamiento sean una pérdida de tiempo ni que se vaya a perder el curso. Esto no es una carrera de cien metros, sino de fondo. Del fondo. De aquello que estamos hechos. Nos estamos olvidando de algo fundamental que algunos sabios han disfrutado.

Para el/la que no lo sepa, hago un muy breve resumen del origen de la palabra “sabiduría”, que desciende del sapere latino. La mayor parte de la gente identifica el significado de este sapere, sin embargo, lo que muchos no saben es que este verbo tenía dos acepciones bien distintas: saber y sabor. Es decir, sapere venía a significar algo así como “tener inteligencia, ser entendido”, pero, propiamente, significaba (según el Diccionario Etimológico de Joan Corominas): “tener gusto, ejercer el sentido del gusto” o “tener tal o cual sabor”.

Según algunos expertos, el término sabiduría proviene, realmente, del significado de “saborear”. Curioso, ¿verdad? Ahora resulta que sabiduría no viene de saber, sino de sabor.

No voy a entrar en detalles más densos, salvo en añadir que el término sabio viene del latino sapidus (sabroso). Con esto, creo que ya va bien para la idea que quiero desarrollar.

Las personas sabias, por tanto, son aquellas que son capaces de saborear la vida, sin esperar nada. Y lo hacen sin ansiedad por el futuro ni depresión por lo pasado. Sólo saboreando. Viviendo el presente y lo que la vida les regala a diario.

La incertidumbre, por definición, nos sume en una falta de certeza que puede asfixiarnos. A mí el primero. A lo mejor mi aprendizaje está en soltar, en abandonarme a la vida, a no controlar ni pretender tenerlo todo atado para creer que me siento más seguro, para que mi cerebro reciba los impulsos necesarios que me hagan creer que estoy o me siento seguro, más allá de lo que la realidad puede ser verdaderamente.

Hace casi treinta años que leí una frase que ha marcado mi vida en determinados momentos: LA MAYOR FALTA DE PUNTUALIDAD ES LLEGAR TARDE A LAS PERSONAS. Y ahora queremos llegar y no podemos. Antes, quizás, podíamos, pero no llegábamos. Las incongruencias de la vida, ¿no?

Y en el caso de los centros docentes:

  • ¿queremos correr, sin pararnos, para sostener un sistema que, de por sí, ya viene siendo insostenible hace años?estrés y relax
  • ¿Queremos dejar que nuestros hijos, hijas, alumnos y alumnas saboreen o, por el contrario, los queremos conducir (que no acompañar ni guiar) por el rocoso camino del estrés online?
  • ¿Qué es el aprendizaje si no es el saboreo que responde a las inquietudes que surgen y nos mueven a interiorizar conocimientos diversos?

 

El único tiempo importante es el que mide los ritmos en nuestro corazón, el que sale de él, del amor, que es la pasta de la que estamos hechos todos. Y desde el amor, ver la luz que emana de nosotros mismos. No somos más que eso: amor. Quizás puedas verlo y sentirlo, quizás no. Como la tele y las ondas… están ahí.

Tomar conciencia

Respira hondo,  cierra los ojos, déjate llevar. No controlas nada; en el fondo, nunca lo has hecho, pero ahora es la única certeza visible en muchos kilómetros a la redonda.

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