La mujer (in)visible

Las mujeres en el cine: las mujeres (in)visibles

Hace un par de posts que os hablé de este proyecto que nos traíamos entre manos y que tiene que ver con las mujeres. Si te lo perdiste o ahora no recuerdas, aquí mismo te dejo el enlace.

¿Quieres saber qué sucedió el pasado 8 de marzo relacionado con nuestro proyecto? Te invito a seguir leyendo y a ver el vídeo de poco más de 3 minutos que los geniales y profesionales del Colectivo CROMA hicieron para el MaF y para nosotros.

Desde nuestro centro y, por supuesto, en colaboración con el CEP a través de nuestra asesora María José, así como con el apoyo  del MaF (Málaga de Festival)-Festival de Cine, hicimos posible una realidad. Una parte de lo que queremos transmitir a nuestros alumnos: ¿cómo son tratadas socialmente las mujeres en pleno siglo XXI? Y, concretamente, en este día, trabajando con el MaF… ¿Cómo lo viven las mujeres en el mundo del cine?

Gracias al MaF-Festival de Cine por apostar por nosotros y por tener como uno de los pilares de esta edición el feminismo. Gracias a Cristina Consuegra por encajar las piezas de este puzzle inmenso.

Nosotros, por nuestra parte, tuvimos la inmensa suerte de contar con tres mujeres fantásticas: honestas, valientes, conscientes, luchadoras y con las cosas muy claras. Para mí fue todo un lujo poder presentar nuestra Mesa redonda de la mujermesa redonda y rodearme de tanta inteligencia y claridad en esa tarde-noche.

Macarena Astorga, representante de la Asociación CIMA, nos habló con la claridad impertérrita de quién sabe lo que está haciendo en favor de la mujer en un mundo como es el del cine. Nos aportó datos necesarios para conocer mejor cómo son las cosas en un mundo ciertamente a favor del hombre y nos dio pistas sobre lo que había, lo que hay y lo que debería de llegar lo antes posible. No conocía a CIMA hasta que decidimos invitarlas y ha sido todo un descubrmiento para mí. Echarle un ojo a su web.

Con Tania Mercader, pudimos descubrir en primera persona los comienzos de una actriz de principios, de alguien que sabe lo que quiere y cuál es su objetivo en la vida. Fue un testimonio valiente que, por momentos, hasta me sacó las lágrimas. Tania es de esas personas que transmite con la parsimonia de quien se sabe en su justo camino; de las que hace un trabajo fantástico con las emociones. Una artistaza y una persona que no debéis perderos. Yo ya estoy maquinando nuevos proyectos con ella. Yo no soy tonto, y no por ir a una u otra tienda, sino por rodearme de unas u otras personas.

Mara Guil, por su parte, nos deslumbró también con su posicionamiento femenino en un entorno que no favorece, en una sociedad que sigue educando a princesas que esperan a sus príncipes azules para ponerse morados, en lugar de ponerlos rojos. Habló de su Barrio, el Paraíso, y de su trabajo incansable con los adolescentes que van a ver la representación que hace con José. Mara es de esas mujeres que te fascinan en su quehacer profesional, que te atrapan en sus ideas y con un derroche de humor tierno malagueño para reventar!!

 

En aquella mesa redonda participó el público con una efusividad pasmosa que enriqueció la tarde, sublimando unos momentos que se hacían necesarios discutir. Hasta el final se quedaron 5 de nuestras alumnas, que al día siguiente comentaban (algunas de ellas) lo que les había gustado, lo interesante que les pareció y lo emotivo de algunos testimonios.

El cine, ese mundo que parece más transgresor a veces, más avanzado, más abierto y progresista… en realidad, es otro elemento más de la sociedad en el que hay que incidir, porque, sobre todo, nos dan una imagen más que irreal de la mujer actual, nos ofrecen un producto que quieren vendernos y les llega a nuestros jóvenes como algo tangible, lógico y único.

También hubo profesoras que comentaron que escucharon cosas a lo largo de la tarde que ni siquiera se habían planteado nunca en su vida… y que “¡¡Qué razón tenían!!”. Situaciones, expresiones, momentos vitales, acusaciones, comportamientos… en los que nunca había caído y en los que ella misma había vivido sin percatarse. Y es que en nuestra parcela de funcionarios de educación, las cosas se viven de forma muy diferente. Puedes ser mujer, tener más de 45 años, tener arrugas que manifiestan la experiencia, cobrar exactamente lo mismo que un hombre y ostentar, incluso, qué atrevimiento, cargos en el sistema educativo: puedes ser jefa de estudios, secretaria, asesora, directora… Nadie te echará o vetará tu entrada por no tener un perfil determinado (físico, fundamentalmente). Nadie insinuará que si quieres desarrollar tu profesionalidad en un aula o en un despacho, antes debes pasar por el catre de alguien.

Sólo estas dos cosas, ya es suficiente para pensar que mereció la pena tanto esfuerzo.Alumnos en le exposición

Aquella tarde hablamos, sobre todo, de mujeres (por supuesto en el mundo del cine, pero también más allá); de cómo se deja la responsabilidad en las niñas, y no sólo puede ser así, es cuestión de todos que esto cambie, que vayamos tomando conciencia del mundo en el que contribuimos (yo, el primero); se habló de que ante cualquier avance, siempre surge cualquier discurso que echa por tierra todo lo caminado. Y de cómo “siempre tienen la culpa las mujeres” [nótese el matiz irónico]. Se mencionó que apenas estábamos allí unos 4 o 5 hombres (incluidos dos alumnos, jeje), de cómo las mujeres no suelen llegar a puestos de investigación, de la imagen irreal y absurda que el cine ofrece de la mujer, tan perfecta en todo momento…

 

Fue una tarde para el recuerdo y una tarde que nos hizo ver que aún queda mucho trabajo por hacer. Que a los jóvenes esto no les interesa por puro desconocimiento. Y que testimonios como el de Macarena, Tania y Mara son tristemente fundamentales aún en nuestra entorno.

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