Agradeciendo el esfuerzo en su contexto

Agradeciendo el esfuerzo en su contexto

Hoy me siento delante del ordenador agradeciendo. Y empezaré hablando de mi compañero durante unos años y amigo Carlos, quien,  cuando fue padre del primero de sus hijos, sabiendo los foros por los que me movía, y cómo pensaba yo acerca de la educación y la crianza, me decía:

–  Álvaro, ser padre está chupao, lo único que hay que hacer es renunciar a todo lo demás.

No sé si esta historia la he contado ya en algún post anterior o en mi libro, pierdo la noción de estos detalles, la verdad.

Mi amigo Carlos tiene mucha guasa encima, es muy bromista, además de poseer otro centenar de virtudes. Y tampoco se refería al pie de la letra a eso que decía, sólo era un forma de expresar la atención que requiere un bebé… o un hijo en general.

 

Pues hoy yo voy a escribiros de mi madre, aprovechando que en esta semana se celebra el día de la mujer (y ya no sé si añadirle el adjetivo o simplemente dejarlo así). Pero antes, os diré que, precisa

Rocío y su premio

Mi hermana Rocío y su premio

mente, en esta semana, la Diputación de Málaga ha entregado sus premios “Igual=mente” a 15 mujeres a las que considera las “Reconocidas 2016”. Y una de mis hermanas ha sido galardonada. Y ha hecho un discurso de esos que te mueres, hablando de la importancia del amor en todas las facetas de la vida. Otra chica, al recoger su premio o distinción, decía: “ojalá llegue el día en que no nos hagan un reconocimiento sólo por ser mujer”. Ojalá lo veamos pronto.

 

 

 

Hoy es 8 de marzo estreno blog, y lo voy a hacer con el reconocimiento a una madre trabajadora: la mía. Ya todos sabemos o deberíamos saber el origen de esta fecha y su por qué, aunque cierto es que existen diversas teorías y la del calcinamiento de 148 mujeres en una fábrica textil, parece que pueda no ser el origen real de esta fecha. Yo, personalmente, no tengo datos exactos acerca del tema. Así que lo dejo ahí, para el que quiera seguir investigando, y me centro en lo mío.

 

Mi madre, como cualquier persona, tiene sus defectos, de eso no se libra ni ella, ni yo, ni nadie. Y si alguien no tuviera ni un sólo defecto, eso sería ya en sí mismo un defecto (además de insoportable).

ojos mamá boda

Sin embargo, con el paso de los años y del tiempo en su libre extensión, muchos de esos defectos los he ido comprendiendo, aceptando y perdonando, igual que espero suceda algún día con mis hijas y conmigo (como siempre se ha dicho en mi casa: “cuando seas padre comerás huevo”). Y eso está bien, está muy bien, no lo de comer huevo (que también, frito y con patatas), sino lo de aceptar los errores de tus seres queridos.

Y hoy, día de la mujer trabajadora, quiero hablaros de ella, Marisol: aquella mujer que fue la primera profesora del colegio de los jesuitas de Málaga, de San Estanislao, aquella mujer que, siendo maestra, con todo su dolor (a posteriori), abandonó su carrera profesional para criar, ni más ni menos, que a 7 lobeznos hambrientos de todo lo “hambrecible”. Mi madre, la mujer que, quizás, en su momento no lo sufrió tanto, porque muchas veces sobre la marcha tomas decisiones en tu vida que crees las mejores y hasta que no empiezan a pasar los años y ves la cosas con otra perspectiva bien diferente no lo percibes con plenitud. Sin embargo, debió de ser algo muy duro. Contextualicemos con la idea de que era una época en la que la mujer empezaba a tener una vida más allá de la casa (o tal vez no sea la época en que comenzaba, pero sí que se encontraba en una fase de expansión completamente diferente de la actual), encontrabas un trabajo (aunque fuera de maestra o enfermera, que así eran la mayoría de las que estudiaban en la época, y ya era un avance) y, de repente, decidías dejarlo para criar a tus hijos (que, entonces, no éramos 7, sino que fuimos llegando paulatinamente).

Es manifiesto que hoy en día el contexto es otro muy diferente y, tal vez, haya muchas más opciones para criar y trabajar (aunque ni mucho menos nos encontremos ante una conciliación real), y siempre y cuando no se tengan 7 hijos, claro, jaja.

Con esto no pretendo afirmar, ni mucho menos, que haya que renunciar a todo, incluso olvidarse de sí mismo, para criar a tus hijos, porque eso sería otro error, y esa frustración puede conllevar a procesos insanos (o no, dependiendo de la libertad de elección); pero que sí que es cierto que nuestros hijos se merecen el esfuerzo y el sacrificio necesario como para que vivan felices, a gusto, sintiéndose queridos. Y ese sacrificio puede ser pasar horas infinitas con ellos o matarte por una mierda de sueldo que no te da casi para fin de mes. Sea como fuere, todo pasa por un estar con tus hijos, una presencia en la que ellos se sientan queridos y acogidos por este mundo al que nosotros los hicimos venir, incluyendo ahí todos nuestros errores, muchos de los cuales podrían perdonables y subsanables desde una base amorosa.

Yo sé, porque lo intuyo y porque la oigo hacer comentarios que voy relacionando unos con otros, que, en realidad, a mi madre, también le habría gustado seguir trabajando en el colegio. No es que cambie sus años de madre, crianza y ama de casa por eso, pero sí que le habría gustado trabajar en el cole.

 

Así que, con 41 años, aquí estoy yo, mami, para agradecerte todo ese tiempo, todo ese esfuerzo y tu más que sacrificio laboral para sacarnos a todos adelante, incluso hasta con tus defectos… y los nuestros.

Mamá, gracias.

Te quiero.

 

PD.: Papá, esto no quiere decir que no valore tu esfuerzo y tu trabajo, que sabes que sí. También te estaré siempre agradecido y también te quiero. Algún día del padre, a lo mejor, quién sabe, escribo sobre ti.

 

La fortuna me ha sonreído con vosotros. Y he aprendido mucho de vosotros, de lo bueno y de lo menos bueno.

 

Relacionado con el tema, os dejo otra lectura interesante de Luz M. sobre la renuncia y la crianza.

Wemum

 

4 Comentarios

  1. MARIANO LEDESMA HIDALGO says:

    Gracias, en nombre de mamá. Se ha emocionado.
    Decirte que “el día del padre” está al caer.
    Como todos tus hermanos, eres un hijo fenomenal, y lo sabes.
    Posiblemente el hecho de que mamá abandonara el Colegio para dedicarse exclusivamente a vosotros haya servido para que seáis como sois. No se si las personas somos como somos por naturaleza o por la influencia del entorno familiar y social. Lo que sí se es que muchas personas hemos conocido en las que al trabajar padre y madre los hijos han estado mas libres de control familiar y se han producido fracasos de algún tipo. Una compañera de despacho, Nieves, me decía con frecuencia “Mariano, no es normal que con siete hijos ninguno te haya salido malo”. “Pues no sé el motivo, Nieves. Marisol y yo hacemos lo que creemos mejor”, le respondía yo. “Sí, pero eso lo hace mucha gente”. Yo me limitaba a encogerme de hombros.
    Mamá y yo también os damos las gracias a todos por ser como sois.
    Te leeremos con la mayor atención y agrado.
    Un beso

    • Álvaro Ledesma Alba says:

      Muchas gracias por tus palabras, papá.
      La verdad que siempre habrá cosas que mejorar (cada uno las suyas), pero desde luego tenemos una suerte y un gran tesoro.
      Besos.

  2. Álvaro, has escrito un artículo estupendo. Me has emocionado también. Como hijo, me siento identificado a la perfección con tus palabras.

    Ya traté este tema con mi madre hace tiempo pero estoy seguro de no habérselo agradecido lo suficiente. Por suerte, aunque lejos, aún la tengo conmigo y podré seguir agradeciéndole su enorme sacrificio.

    Muchas gracias por la reflexión y muchas gracias a todas las madres que lo dáis o lo habéis dado todo por nosotros, vuestros hijos.

    • Álvaro Ledesma Alba says:

      Muchas gracias Pablo.
      Me alegra saber que te gustó la entrada y que te emocionaste con mis palabras, además de lo que eso signifca en un plano emocional, me agrada y anima para seguir escribiendo. Este blog no sería real si no es por vosotros, los lectores.

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