No extrañéis, dulces amigos,

que esté mi frente arrugada;

yo vivo en paz con los hombres

y en guerra con mis entrañas.

Antonio Machado.

Cuántas luchas internas con las que nos cruzamos sin darnos cuenta y sin tener por qué darnos cuenta.

Cuántas luchas internas que, perdidas en el silencio de la ignorancia colectiva, deben ser respetadas.

Deberíamos tener en cuenta que cada cual tiene su lucha, tanto tú como yo, aunque ninguno sepa de ellas.

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