huelga de deberes

Huelga de deberes y derechos

La huelga de deberes es un derecho, no un deber, por tanto, el que quiera la secunda, el que no, pues no, pero la respeta, como todas las huelgas.
Y lo digo porque parece que también se están poniendo en práctica técnicas perversas  con renglones torcidos que más parecen una huelga de derechos: el de atacar y prohibir a aquellos con los que no estoy de acuerdo.
Así, pues, me lanzo a la piscina:

 
1. Que las huelgas son libres de seguirse o no una vez que haya una convocatoria oficial. Secundarla o no es un derecho, en ambos sentidos y no deberían existir reprimendas o contraataques de ningún tipo.
 
2. Que creo que la gente está muy confundida. Que me han llegado ya varios mensajes de la importancia del trabajo, del hábito, del tesón, de lo bien que les fue a muchos con el sistema educativo, de que hay que respetar y obedecer siempre, de que si no estamos de acuerdo es mejor callar…
 

¡Que no se pueden confundir churras con merinas, señores!

Que parece que los que no queremos deberes somos una panda de vagos y maleantes que queremos una paguita y que nos mantenga el estado. Ya escribí, desde otra perspectiva, de este tema.
 
Me parto la espalda a diario, como tantos millones de personas, para hacer mi trabajo lo mejor que sé y puedo, con el mayor interés y esfuerzo, que tengo días buenos, días fantásticos y días malos, innovo, creo grupos, leo, estudio, hago cursos que me cuestan una pasta (que los de la junta a veces no cumplen mis expectativas o mis necesidades concretas, otras veces sí), que me involucro, dedico más tiempo del que me corresponde (insisto, como otros muchos, no soy especial, o sí).
 
Que no se trata de instaurar la vagancia, que no se trata de no aprender, sino todo lo contrario:
– Que no se puede atosigar todo el día a los niños
– Que no es sano tener ingenieros aeronáuticos con 10 años, o con 13 o con 5 de forma antinatural y sí forzada
– Que no es normal que los niños no tengan una vida más allá de su escuela o formación.
– Que cuando son los mpadres unas personas implicadas en la educación de sus hijos, no se les deja la responsabilidad al maestro, sino que se les pide dicha responsabilidad, como en cualquier trabajo.
– Que en los casos anteriores, no son los mpadres los que colaboran con el colegio, si no al revés, son los maestros los que colaboran con esos mpadres.
– Que si me mandan a un curso de 6 horas seguidas, yo no aguanto, porque es imposible mantener la atención tanto tiempo (salvo que sea algo que me mega encanta de la muerte).
– Que en los cursos de profesores, siempre hay gente hablando, de cachondeo, montando jaleo… porque es normal, no hay quien aguante tanto tiempo al 100%, ni niños ni adultos.
– Que cuando después de un montón de horas currando (en el centro o fuera de él) doy por terminada mi labor, me apetece descansar, desconectar, reconectar conmigo, mi familia, jugar, divertirme, ver una peli, tocar un instrumento…
– Que tras seis horas de trabajo, los niños tienen derecho a hacer otras cosas, no a ser obedientes para que cuando sean mayores sigan produciendo de la misma forma y sin rechistar.
– Que en 6 horas se pueden hacer muchas tareas, no hace falta mandarlas para casa.
– Que con 18 ejercicios de lengua en un fin de semana no se va a mejorar el rendimiento lingüístico de una persona, así, por las buenas.
– Que todo lo anterior no implica ser unos vagos rastacueros y caraduras que se visten de morado.
– Que si estás de acuerdo con esto, muy bien. Y si no lo estás, muy bien también; pero te posiciones donde te posiciones, no vale criticar destructivamente, insultar, menospreciar, minusvalorar… eso son recursos muy simplones y tontos que no te hacen merecer ni el más mínimo respeto. Argumenta. Con respeto, eso sí, aunque no estemos de acuerdo.
– Que…
– Que…
Te pediría, si has llegado hasta este punto de este post, que, si se te ocurren más «ques» con los que continuar los puntos suspensivos, los escribas tú misma, aquí abajo, en los comentarios, para que nos sigamos enriqueciendo. Yo no he querido extenderme ya más de lo que lo he hecho.
Apórtame cosas, que aún hay muchas que se me escapan y me hace falta que me las digas. Te invito.
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