Informe Pisa

Y qué me tiene que decir el informe Pisa

No me entendáis mal, mi primer pensar es para esas familias que esta mañana han sido agredidas en su trabajo, en su instituto: un profesor fallecido y 4 personas heridas. Mi primer respeto va para todas esas familias que ahora están en un proceso difícil de digerir. Y, de veras, lo siento mucho. Mi pesar es grande y se me entremezclan multitud de sentimientos en estos momentos: como ser humano, como padre, como profesor, como ciudadano, como todo… muchos sentimientos navegan por el sinsentido de la noticia.

¿Qué hace que un niño de 13 años fabrique, aparentemente, una ballesta con bolígrafos y ataque a su profesora en la cara e intente rematarla con un puñal?
¿Qué hace que la hija de la profesora, presente en esa misma clase, se levante para ir a ayudar y reciba otro ballestazo?
¿Qué hace que un profesor, al oír los gritos, se vaya hacia allá desde su clase y se encuentre con un ataque frontal y certero que lo deja muerto en el suelo?
¿Por que era lunes?
Algo no estamos haciendo bien para que sigan sucediendo estas cosas.
No trato de buscar culpables, nada más lejos de mi intención. Trato de buscar soluciones. Respuestas y soluciones.
Esta misma mañana, en mi muro de facebook, compartía unas palabras de Mireia Long acerca del informe Pisa.
Miren ustedes, el informe Pisa, por favor, imprímanlo en un papel con muuuucha celulosa, porque lo vamos a acabar usando para eso mismo, para limpiarnos el culo (y perdonen la expresión). Me importa más bien poco lo que diga ese informe, solo hay que dar un paseo por las ciudades, por los centros escolares, ver noticias, leer los miles de casos de presunta corrupción, escuchar conversaciones…
Y aunque el informe Pisa dijera que somos los mejores del mundo mundial, me daría igual, porque, ¿saben qué? Mientras estas cosas sucedan a diario es que hay algo que no va bien: mientras haya niños que se encuentran en el peor boquete del mundo como para hacer esta barbaridad, mientras haya personas que hagan sufrir a otras solo porque no supieron canalizar sus emociones (camuflados de simple diversión), mientras haya niños abandonados, maltratados, ignorados, perseguidos o insultados, mientras sigamos mirando para el otro lado, mientras no nos pongamos todos manos a la obra para ver más allá de nuestras simples y respetuosas  narices…, de verdad, de corazón, me importa lo que no voy a decir, lo que diga el informe Pisa, pisa papeles, pisa mierdas o pisa al de al lado para trepar más que tú.
Mi homenaje de hoy va con la canción del grupo The Boomtown Rats y su canción I don’t like mondays. Cuenta una historia similar, una historia incomprensible de hace muchos años; en el fondo, triste canción de finales de los 70 y escrita por Bob Geldof.  La historia, si la quieres leer, en este enlace, si no, no entretengo más.
Tell me why? Tell me why?
 

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