Cambiando... en participio

Algo está cambiando

En este cambiando del que voy a escribiros hoy, aclarar primero que no termino de tener muchos datos requeteactuales sobre esto. Sé que no voy a hablar de muchos centros concretos como debería de mi provincia, habrá sitios de los que aún no me he enterado, otros que quizás han cambiado, no sé… pero lo que sí es cierto es que algo está cambiando, sí…

Sólamente en Málaga se detecta un gran movimiento a nivel escolar y educativo en general. Y algunos centros concertados se están espabilando mucho. Otros públicos, igual. Los privados… no alcanzo a verlos con claridad.
En las redes crecen de forma exponencial los grupos, comentarios, corrientes… a favor de un nuevo tipo de pedagogía y metodología: pedagogía blanca, inteligencias múltiples, educación respetuosa, proyectos cooperativos, educación holística, educación emocional…
Hace varios fines de semana conocí a una mujer de Granada que vive en el Albaycín y tiene a sus hijos por allí. Me contaba los cambios que estaban haciendo poco a poco en su colegio y hablábamos de la importancia de empezar a trabajar de otra forma.
Mi hermana Carolina, en su colegio, tampoco usa libro en infantil. ¡Ojo! No usar libro no es fotocopiar el libro pero seguir haciendo igual o lo mismo, pero en blanco y negro, como dice ella. No usar libro es no usar libro. Sin más.
Hay muchos colegios públicos que también y hay centenares de maestros y profesores en la universidad, secundaria, primaria, infantil… que, aunque de forma individual, están haciendo cambios en sus aulas para obtener mejores resultados. Proliferan centros de pedagogías alternativas.
Asociaciones de profesores y profesoras hartos y hartas de esta situación, de los mareos políticos, de lo inútil, de la arduo, de lo insensible, de técnicas a lo Charles Bronson, de la imitación, de lo cansino, de las aglomeraciones, de no llegar, de aquello que agota los recursos, de lo intangible, del papeleo administrativo, de planes de calidad a la altura de una babucha, de que les quiten pagas extras, de la falta de respeto de alumnos y de sus progenitores, de gritos, de lo absurdo, de los exámenes y de todo lo predecible…
El personal está ya jartito, la verdad. Y unos proyectamos en cambios vitales para la formación de sus alumnos, a pesar de que en algunos contextos nos miren mal, nos hablen mal o nos digan cosas malas; otros proyectan en el amimedaigualyocobroafindemes; y otros, simplemente siguen igual, o por ignorancia o por miedo al cambio.
Hay profesores y profesoras, directores y directoras, inspectores e inspectoras que están apostando más por las personas que por la formación sin sentido, pero sin abandonar la importancia que tiene la formación en una persona.

Padres, madres, tutores legales… defiendan a sus hijos, muestren interés por ellos buscando un buen colegio. Y un buen colegio no tiene por qué ser aquél que tiene unos niveles estupendísimos de la muerte. Busquen un colegio donde traten a sus hijos como personas, donde respeten sus intereses, donde sean capaces de vislumbrar sus pasiones y sepan fomentarlas, donde no abandonen las situaciones al antojo de la Diosa Fortuna, donde se preocupen por ellos, busquen un colegio donde trabajen con ellos de forma agradable, donde no todo sea contenido, contenido, contenido; busquen educación emocional, educación respetuosa, educación cooperativa, donde lo importante no sean las notas… La formación es fundamental para avanzar, para conocer, para acceder a aquello que más quiere… y, a lo mejor, así, sí que llegar a ser feliz con su trabajo, con aquello que le gusta, con aquello que es capaz de crear… con entrar un día en el conservatorio que querías…
A lo mejor no encuentras ese cole ideal, a lo mejor es que ese cole se llama homescholling… Todo es planteárselo. ¡Pero homescholling, no rascaombliging!

¡Cuántos fracasados han enriquecido nuestro mundo! Desde con ipads (Steve Jobs dejó la carrera de informática…) hasta con helados (Ben&Jerry), pasando por músicos como Los Beatles, coreógrafas espectaculares como Gillian Lynne…, a Disney lo echaron del periódico porque no tenía imaginación, o a Elvis de su coro, y tantos y tantos fracasados…

Tal y como están las cosas, yo huiría de un cole  con buenos niveles, al menos si no tienen también empatía, respeto, motivación, metodologías diversas y adaptadas de verdad a diferentes personas, innovaciones, si permiten la creatividad, no mandan tareas abusivas y desconocen la evaluación centrada en un examen. Es casi imposible encontrar un centro así, pero que tenga el mayor número de rasgos positivos posible sí es más fácil.

Esto no quiere decir otra cosa más que lo que es:
ESTE SISTEMA EDUCATIVO NO FUNCIONA Y EMPIEZA A

VISLUMBRARSE PAULATINAMENTE SU FINAL.

Y, por último, un favor:
si trabajas en un centro donde o tú solo/a o una parte o todo el claustro trabaja desde estas nuevas metodologías y con este nuevo concepto de respeto o similares… déjame un comentario con el nombre del centro y la ciudad, para que quede enterado y pueda haceros un seguimiento. Gracias.

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